Negociación y Conflictos, PMP/CAPM, Project Management

¿Cuál es el ROI de la Certificación PMP? ¿Es mejor opción que un Máster?

En el artículo de hoy quiero hablarte sobre el valor de la Certificación PMP y su retorno de la inversión.

¿Qué obtienes superando el examen de Certificación PMP?

  • Demuestras el conocimiento profundo del estándar de gestión PMBOK, así como las buenas prácticas y código ético de la profesión
  • Demuestras tener experiencia profesional en el área (al menos 3 años)
  • Demuestras interés por mantenerte actualizado y reciclado obteniendo una certificación de prestigio
  • Te ayuda a estructurar tu forma de trabajar, a tener un sistema de trabajo, usando buenas prácticas, herramientas y técnicas probadas por miles de profesionales.

Todo lo anterior son puntos claves para destacar en un proceso de selección.

Imagínate que eres un consultor de RRHH que tiene que filtrar 850 CVs que ha recibido para un única oferta de trabajo.. ¿como lo harías?

Pues fácil, filtrando en el sistema de recepción de candidatos por “PMP” y de esta manera los 850 pasarán a ser 30 y te aseguras que cumplan los requisitos de los 4 puntos mencionados arriba.

Obviamente el estar certificado no te garantiza un trabajo (hay que valorar experiencia, idiomas, encaje en la cultura de la organización, etc), pero si que te ayudará y mucho en el proceso.

¿Qué se valora más el PMP o un posgrado/máster en gestión de proyectos?

Pues bien, teniendo en cuenta que un posgrado te puede llevar entre 6 meses y un año en finalizarlo, y que luego a nivel de empresa se valora más estar en posesión de la Certificación PMP oficial que no de un diploma universitario de máster, la respuesta es clara.

El ROI es mucho más claro y rápido realizando una formación intensiva PMP y superando el examen, que no invirtiendo mucho más presupuesto, tiempo y esfuerzo en las otras opciones.

Adicionalmente, en muchos casos el máster o posgrado no te garantiza una formación adecuada para poder superar el examen.

Lo publicitan en su marketing, pero habitualmente la realidad es otra, hasta un 30% de mis alumnos asisten a mis cursos intensivos PMP tras haber realizado un máster o posgrado en gestión de proyectos  y no sentirse suficientemente preparados para el examen.

¿Pero el PMP no está pasado de moda? ¿Lo que se lleva ahora es Agile no?

Esta pregunta me la han hecho en más de una ocasión y demuestra un desconocimiento de la materia en cuestión.

El PMP es una certificación reconocida internacionalmente, goza de gran prestigio y cada vez en más alta demanda.

El PMP asegura un conocimiento del PMBOK, que no es una metodología, sino un estándar de gestión de proyectos, por lo tanto incluye en su última versión la agilidad dentro de los enfoques y las buenas prácticas de gestión.

Conocer el PMBOK y aplicar agilidad son temas totalmente complementarios y no excluyentes.

El problema es que con el boom de lo “Agile”, hay mucho humo y una gran burbuja que en breve tiene que explotar (ver mi artículo: Scrum está de moda, pero cuidado, no lo cura todo )

Desde mi punto de vista, como profesional y formador, considero que conocer el PMBOK nos da una base teórica y unos fundamentos muy buenos para luego complementarlos con formación específica en agilidad (ya sea un curso PMI ACP o de Scrum).

Resumiendo, aunque tenga sus detractores (mayormente por desconocimiento), la Certificación PMP es una de las certificaciones “top” en el mercado, en cuanto a su prestigio, demanda y a su positivo ROI, especialmente si la comparamos con otras opciones formativas.

También parte de este prestigio se debe a su dificultad, ya que aparte de cumplir con una serie de requisitos de experiencia profesional, requiere de una preparación formal y superar un examen de 200 preguntas en 4h.. no todo el mundo se atreve con ello 🙂

Si tienes interés en conocer más sobre la Certificación PMP, sus requisitos, costes, proceso de aplicación, etc no dejes de leer la sección FAQ.

Cualquier duda no resuelta, puedes contactar conmigo directamente, o dejar tus consultas/comentarios en la sección de abajo.

Alejandro Pérez, PMP, PMI ACP

PMP/CAPM, Project Management

¿Ya aplicas la Ley de Pareto (80/20) en la gestión de tus proyectos?

Hoy quiero hablaros de uno de los principios empíricos más interesantes: La Ley de Pareto

El origen de este principio se encuentra en la observación empírica que realizó el economista y sociólogo italiano Vilfredo Pareto (1848-1923) respecto a la distribución de la propiedad en Italia.

Pareto tras varias investigaciones y análisis llegó a la siguiente conclusión: el 80% de la propiedad del país correspondía tan sólo al 20% de la población. Tras estudiar la distribución de la propiedad en otros países, se percató que seguía el mismo patrón.

Más adelante Joseph M. Juran, aplicó el trabajo de Pareto a la calidad observando cómo de forma recurrente el 80% de los defectos era provocado por el 20% de los procesos.

Esta regla no tiene un fundamento teórico, sino empírico. Su validez proviene del hecho de que la aproximación del 80/20 resulta ser correcta de forma empírica en una gran variedad de fenómenos pero no son cifras exactas y pueden variar.

Algunos ejemplos clásicos de su aplicación:

  • El 80% de las consecuencias provienen del 20% de las causas
  • El 80% de tus resultados provienen  del 20% de tu esfuerzo y tiempo
  • El 80% de los beneficios de tu empresa provienen del 20% de sus productos y clientes

La ley de Pareto puede ser de gran utilidad para la gestión de una empresa o proyecto, puesto que identificando el concreto 20% de un factor concreto que produzca el 80% que queremos controlar, es posible conocer dónde es más rentable focalizar nuestros esfuerzos para conseguir unos mejores resultados.

Concretamente en la Gestión de Proyectos el principio de Pareto es aplicable a la ejecución de muchos paquetes de trabajo, donde el 20% del trabajo produce el 80% del resultado y esto tiene un impacto directo en el tiempo y los costes.

Resumiendo, nuestro objetivo principal al aplicar la ley de Pareto (también conocida como regla del 80/20) a nuestros proyectos es:

  • Detectar aquellos procesos donde debemos focalizar el esfuerzo para conseguir mejores resultados.
  • Detectar nuestras ineficiencias y asegurarnos que las eliminamos.

Como bien apuntaba el reconocido experto en gestión Peter Drucker: “La eficiencia es hacer las cosas bien, la efectividad es hacer las cosas correctas””

¿Qué opinas tú? ¿Aplicas habitualmente la regla 80/20 a tus proyectos o en tu vida personal? ¿Consigues buenos resultados?

Como siempre tus comentarios serán bienvenidos!

Alejandro Perez, PMP, PMI ACP

PMP/CAPM, Project Management

Valor = (Beneficio – Costes) ¿Gestionas el valor en tus proyectos?

En el artículo de hoy voy a hablarte sobre la gestión del valor y los beneficios en los proyectos.

Habitualmente se suele hablar de beneficio y valor sin diferenciar correctamente estos términos.

En este artículo cuando me refiero a beneficio de un proyecto, hago referencia a las ganancias obtenidas por la organización y los beneficiarios a través del resultado del proyecto.

El valor en cambio sería el resultado neto de estas ganancias menos el coste imputado para obtenerlas.

El valor puede ser tangible o intangible y el gestor de proyecto debe ser siempre un gestor de valor para la organización tal y como planteaba en este otro artículo que escribí: Value Manager ¿Ha muerto el PM tradicional?

Ya en la Sexta Edición del PMBOK se habla de la necesidad de contar con un plan de gestión de beneficios para el proyecto.

Este plan de gestión del beneficio nos va a permitir identificar posibles problemas y nos ayuda a reducir el riesgo global del proyecto, ya que durante este proceso examinaremos las cuestiones a nivel de organización que podrían perjudicar a su éxito, mejorando la capacidad de predicción y evitando muchos obstáculos potenciales.

Adicionalmente el PMI ha elaborado un framework de gestión de beneficios basado en 3 elementos importantes:

  • Identificar los Beneficios: Para determinar si los proyectos, programas o portfolios pueden ofrecer los resultados de negocio esperados.
  • Ejecutar la Gestión de Beneficios: Para minimizar los riesgos y maximizar las ganancias
  • Mantener los Beneficios: Para asegurar que el resultado del proyecto continua generando valor para la organización.

Podéis revisar el framework completo aquí: Benefits Realization Management Framework

Adicionalmente y por un tiempo limitado, el PMI permite la descarga gratuita de la recién publicada Practice Guide: Benefits Realization Management, una pdf de más de 1oo páginas con toda la información sobre el tema en cuestión.

Vale la pena aprovechar la oportunidad y descargarla para tenerla en nuestra biblioteca de gestión de proyectos junto al PMBOK y otros materiales de interés.

Espero que el artículo te haya resultado interesante y su lectura aporte valor a tus proyectos 🙂

Alejandro Pérez, PMP, PMI ACP

PMP/CAPM, Project Management

¿Aptitud o Actitud? ¿Cuál de las dos es más importante?

En el artículo de hoy me gustaría ahondar en los conceptos de actitud y aptitud, que por desgracia en muchas empresas confunden.

No hace mucho releía uno de los artículos clásicos del crack de la comunicación Victor Küppers: 7 Diferencias entre un líder y un champiñón que os recomiendo leer, ya que además de divertido es muy ilustrativo.

En este artículo, Küppers hace énfasis en la actitud, la forma de actuar y de impactar a otros y la energía positiva que un buen líder debe reflejar. Muchas de las cosas comentadas en el artículo parecen obvias, pero no por ellos dejan de ser muy importantes.

Muchas empresas dedican tiempo y esfuerzo en mejorar las aptitudes de los profesionales que las componen y se olvidan de algo igual o quizás más importante, las actitudes.

Antes de nada para los neófitos en el tema, diferenciaremos los 2 vocablos:

  1. Aptitud: Hace referencia a los “hard skills”, a las habilidades técnicas o conocimientos. El talento, habilidad o destreza que tenemos para llevar a cabo nuestras tareas.
  2. Actitud: Hace referencia a como nos comportamos, como afrontamos las diferentes situaciones (de forma positiva, negativa, etc) y está más relacionadas con los “soft skills” y la inteligencia emocional.

Tanto la actitud como la aptitud, pueden ser innatas a la persona o adquiridas a lo largo del tiempo, ya sea vía experiencias personales o formaciones concretas enfocadas en mejorarlas.

En la mayoría de procesos de selección cuando vas a una entrevista de trabajo, se suelen centrar más en las aptitudes, dejando por lo general un poco de lado la actitud.. ERROR

Personalmente considero que la actitud es tan o más importante que la aptitud y se debería valorar y desarrollar como una capacidad más.

Especialmente para un perfil de director de equipo o gestor de proyecto, es de vital importancia la actitud, ya que estaremos lidiando con problemas, situaciones complejas y en la mayoría de casos intervendrán personas, y ya sabemos que pocas cosas más complejas hay que las relaciones humanas.

Se nos dice en el PMBOK Sexta Edición que el Gestor de Proyectos debe invertir hasta el 90% de su tiempo en la comunicación (haciendo referencia a la gestión de la información, tanto oral como escrita que se de en el proyecto). Esto implica recopilar información, analizarla, comunicarla, hacerla llegar a los diferentes interesados, llevar a cabo reuniones, resolver conflictos, gestionar al equipo, etc

Para ser un gestor de proyectos eficiente es necesario contar con una actitud positiva, optimista y afrontar los problemas de manera directa y con afán de buscar una solución colaborando con los afectados.

Yo he vivido situaciones “complicadas” a lo largo de mi vida profesional, donde he observado comportamientos totalmente erróneos, líderes amargados, con el látigo en la mano y buscando “apretar al equipo” para que cumplan los objetivos marcados (muchas veces objetivos marcados de manera unilateral por el mismo, sin tener en cuenta al equipo).

Muchas empresas que dan más importancia al “presentismo”, esto es que todo el personal esté “calentando el asiento” en la oficina hasta la hora de salida, independientemente de la carga de trabajo o de la prioridad del trabajo a realizar.

Los nuevos modelos de gestión Agile, justamente lo que buscan es potenciar la actitud positiva en todo el equipo para así obtener el máximo rendimiento con el mínimo desgaste.

Se empodera a las personas, se les da poder para tomar decisiones, resolver problemas y priorizar el trabajo, es decir, conseguir equipos autogestionables.

Aquí el Gestor de Proyectos pasa a un plano de coach, facilitador del proceso y acompañante, sirviendo en todo momento como un elemento clave para la comunicación entre el equipo y capas gerenciales.

Como bien apunta Küppers en su artículo: “Cuando uno se centra en ayudar y servir a los demás para que crezcan y se desarrollen como personas, entonces es un trabajo brutal y muy gratificante, porque logra sacar lo mejor de cada persona para que además de “saber” hacer las cosas, “quieran” hacerlas poniendo sus mejores esfuerzos en ello”

Por supuesto que las aptitudes de un profesional son importantes y básicas también, pero desde mi punto de vista personal, considero que es más fácil aprender “aptitudes” que no cambiar ciertas “actitudes”

Si que es cierto que el día a día muchas veces nos supera, la carga de trabajo, fechas límites de entrega, presiones de los patrocinadores y cliente, etc pero debemos ser capaz de parar, y “escuchar” nuestras emociones y “modularlas” para que sean las correctas.

La capacidad que tengamos para entendernos a nosotros mismos y a nuestro estado emocional será en muchos casos la clave para acabar siendo un gestor de proyectos exitoso, y que los demás nos vean como un líder y no como un champiñón 🙂

¿Y tú que opinas? ¿Es más importante la actitud o la aptitud? Espero tus comentarios en la sección que encontrarás abajo.

Alejandro Pérez, PMP, PMI ACP

PMP/CAPM, Project Management

Objetivo 2019: Certificarte en Gestión de Proyectos (PMP|ACP|ScrumMaster)

Ya estamos en el 2019 un nuevo año y nuevos objetivos y retos por delante.

Enero es el mes en el que muchos de nosotros y muchas empresas dedicamos para marcar las nuevas metas a cumplir en el año que comienza.

Como ya sabrás el mercado laboral es cada vez más competitivo y la lucha por conseguir ese puesto soñado o ser el candidato elegido para liderar el nuevo proyecto puntero de la compañía es cada vez más complicado.

Nos pueden ayudar a conseguir esos objetivos muchos factores, tales como una buena experiencia profesional, el networking, el dominio de idiomas, etc

Pero aún dominando todo lo anterior, en muchas ofertas de trabajo nos encontraremos que nos piden certificaciones profesionales. Unas de las más demandadas en la actualidad son las de Gestión de Proyectos.

 

Las certificaciones en Gestión de Proyectos, tales como el PMP, CAPM, PMI ACP, PSM I, etc son útiles para profesionales de cualquier sector.

Muchos lectores y futuros alumnos me escriben o llaman preguntándome si son certificaciones enfocadas a ingenierías o carreras técnicas únicamente, nada más lejos de la realidad.

Entre mis alumnos cuento con profesionales de todos los sectores, desde la construcción, consultoría, marketing, abogacía, farma, etc

Resumiendo, las certificaciones de gestión de proyectos aportan valor a profesionales de cualquier sector, incluso para emprendedores que necesitan gestionar sus propios proyectos.

Al final, en estas formaciones y certificaciones, lo que se trabaja son las buenas prácticas, técnicas, herramientas y marcos de trabajo para implementar en el día a día y profesionalizar nuestra labor.

Dado que hay muchas certificaciones en el mercado, os recomiendo que leáis este artículo que escribí sobre que certificación elegir: ¿Qué certificación de gestión de proyectos me conviene?

Y si después de leer el artículo tienes cualquier duda o prefieres hablar conmigo personalmente para que te asesore, no dudes en escribirme o llamarme al  (+34) 932556175 estaré encantado de atenderte.

Nuestros alumnos nos escogen por la cercanía, profesionalidad y trato personalizado, puedes leer lo que opinan de nuestra formación aquí: Opiniones Cursos Gestión de Proyectos o también buscando por CEOLEVEL directamente en Google.

Alejandro Pérez, PMP, PMI ACP

PMP/CAPM, Project Management

¿Conoces la teoría de las 3 necesidades universales de McClelland?

En el artículo de hoy trataré la teoría de las necesidades universales de David McClelland (psicólogo estadounidense especialista en motivación humana y emprendimiento).

Para situar cronológicamente el tema, deberíamos remontarnos al 1943, año en el que el psicólogo Abraham Maslow presentó su pirámide de las necesidades, conocida comúnmente como la “Pirámide de Maslow”.

Maslow formula en su teoría una jerarquía de necesidades humanas y defiende que conforme se satisfacen las necesidades más básicas (parte inferior de la pirámide), los seres humanos desarrollan necesidades y deseos más elevados (parte superior de la pirámide).

maslow

 

En los años siguientes a la publicación de la pirámide de Maslow, aparecieron múltiples planteamientos similares, como la teoría de las tres necesidades de McClelland, que paso a describir a continuación.

David McClelland sostuvo que todos los individuos poseen:

Necesidad de logro: Se refiere al esfuerzo por sobresalir, el logro en relación con un grupo de estándares, la lucha por el éxito.

Necesidad de afiliación: Se refiere al deseo de relacionarse con las demás personas, es decir de entablar relaciones interpersonales amistosas y cercanas con los demás integrantes de la organización.

Necesidad de poder/influencia: Se refiere a la necesidad de conseguir que las demás personas se comporten en una manera que no lo harían, es decir se refiere al deseo de tener impacto, de influir y controlar a los demás.

McClelland

Según McClelland, todas las personas poseen estas necesidades en mayor o menor grado, independientemente del género, edad o cultura.

Así, las personas con diferentes grados en cada una de estas necesidades, podrán ser motivadas de forma también distinta.

En términos generales podríamos decir que:

  • Las personas motivadas por el logro tienden a ser muy eficaces a nivel individual, también lo pueden ser en equipo (dependerá de la calidad y competencias de sus componentes).
  • La motivación de afiliación es ideal para el trabajo en grupo, se generan un ambiente que favorece la compartición de conocimiento, mejorando el rendimiento global del equipo.
  • La alta necesidad de poder es impulsora del mando sobre otros. Esta necesidad favorece la competitividad, el liderazgo, útil en negociaciones y procesos de decisión.

¿Te has parado a analizar estas tendencias motivacionales en los miembros de tu equipo o en ti mismo? ¿Qué necesidad universal te mueve?

Como siempre tus comentarios y aportaciones serán bienvenidos en la sección de comentarios.

Alejandro Pérez, PMP, PMI ACP

Negociación y Conflictos, PMP/CAPM, Project Management

AGILE: Lo que nadie te ha querido contar o no has querido escuchar

En el artículo de hoy y en línea con otros artículos que ido publicando a lo largo de este año sobre Agile, me gustaría revelarte algunos “secretos” sobre las prácticas ágiles que posiblemente nadie te haya contado.

En los últimos años, la presencia de la agilidad en las empresas ha aumentado de manera exponencial.

Actualmente hay pocas empresas y aún menos profesionales que no hayan escuchado hablar de las virtudes de las prácticas ágiles y sus diferentes frameworks de trabajo (Scrum, Kanban, XP, etc)

Nadie lo puede negar: La “Agilidad” está de moda, y esto positivo y a la vez es negativo.

Me explico, es positivo, dado que la filosofía de trabajo subyacente en la agilidad puede ayudar a muchas organizaciones y a profesionales de diferentes sectores a ser más eficientes en su trabajo.

Pero como ya comenté en mi artículo: “Scrum está de moda, pero cuidado, no lo cura todo” hay también mucho “humo” detrás de todo este movimiento.

agile

¿Que significa ser Agile?

Los frameworks de trabajo agile surgen del desarrollo de software como respuesta a entornos cambiantes, competitivos y con un grado importante de incerteza.

Los denominados contextos VUCA (Volatile, Uncertain, Complex, Ambiguous).

La gestión agile permite que las organizaciones y sus equipos se adapten, consiguiendo la flexibilidad necesaria para conseguir la satisfacción de los clientes en estos ambientes cambiantes.

Podríamos definir el ser ágil como la capacidad de adaptación al cambio con la menor fricción posible.

El manifesto Agile (firmado en el 2001 y donde se recogen los valores los principios y valores ágiles) está centrado sobre todo en las personas, los individuos que componen los equipos de trabajo, y que ahora tienen más libertad y poder de decisión.

Hablamos de equipos auto-organizados con capacidad para impactar directamente en la experiencia de los clientes, entregando valor de manera continua y adaptándose al cambio de manera constante y efectiva.

¿Entonces cuál es el problema?

Como con cualquier otra práctica que se pone de moda (ya pasó hace unos años con el “coaching”), surgen muchos autodenominados “expertos” que venden sus conocimientos y experiencia, con el único objetivo de aprovechar el tirón del momento.

Con esto no quiero decir, que no haya excelentes profesionales consolidados en el sector, pero si que es cierto que cada mes aparecen de 2 a 3 nuevos “gurus” de la agilidad.

El intrusismo unido a la “perversión” del propio concepto, está provocando que en muchas empresas, los resultados no están siendo los esperados.

Como ya comenté en su momento, para que una organización pase de un modelo de gestión más tradicional a uno Agile, se requiere de una importante gestión del cambio a nivel de empresa, equipos, personas.

No es algo que vamos a conseguir de una semana para otra.

En una organización con un modelo de gestión tradicional, jerárquico y de control, no vamos a conseguir nada positivo en certificar a algunos empleado como “Scrum Masters” o “Product Owners” sin antes hacer una inversión importante en gestionar el cambio a nivel interno.

Si no están alineadas todas las capas organizativas (Gerencia, Mandos Intermedios, Equipos Técnicos,etc) no vamos a llegar a buen puerto.

Pues bien el recientemente etiquetado como “postureo agile” ha logrado que muchas empresas y sus equipos se autodenominen ágiles, sin muchas veces entender que significa el propio concepto.

Lo que está de moda se vende bien, pues todo proyecto o empresa innovadora ha de llevar el sello “Agile” en algún lugar, y si puede ser que se vea bien.

Luego nos encontramos con los técnicos, que de un día para otro pasan a ser “Scrum Masters” sin tener las aptitudes ideales para ello (eso sí, tienen un papel impreso que dicen que saben de eso) y cantidad de “Agile Coachs” en LinkedIn que se autodenominan expertos cuando hace unos meses no sabían ni lo que significaba la expresión, pero que tras hacer un curso de 1 semana, son los mejores coachs del sector.

La gestión de proyectos, sea con métodos más tradicionales o ágiles es un camino de aprendizaje continuo, y que abarca un abanico completo de áreas de conocimiento (gestión de alcance, riesgos, calidad, costes, cronogramas de tiempo, equipo, etc).

Conocimientos que lógicamente no vamos a conseguir únicamente con unos días de formación.

Con esto no quiero decir que no sea útil la formación, todo lo contrario es fundamental y es parte de la solución al problema, pero no va a funcionar si nos quedamos únicamente en este punto.

¿Cuál es la solución al problema?

La solución pasa por informarse bien antes de iniciar ningún procedimiento de cambio a nivel de organización y entender que el cambio se ha de dar a nivel en todos los niveles y no únicamente a nivel del equipo técnico.

Se ha de comunicar adecuadamente, se ha de formar al personal y se ha de “acompañar el cambio”.

Aquí hay dos elementos importantes: formación y acompañamiento (coaching).

Por un lado hay que buscar cuál es la formación más adecuada, buscar acompañamiento externo (consultoría/coaching) de profesionales (de verdad, no de los de “tengo un papel que lo dice”) que faciliten el cambio, al menos en sus fases iniciales, para luego ya seguir el proceso con personal interno bien formado y cualificado.

Finalmente recordemos también que no en todos los proyectos aplica usar prácticas ágiles, nada es negro o blanco, será pues el gestor de proyectos quien deba decidir dependiendo del contexto y su propia experiencia, que herramientas, prácticas o frameworks aplicar en cada escenario.

¿Qué opinas sobre lo expuesto? ¿Has tenido alguna experiencia positiva o negativa en relación a implementar Agile en tu organización o equipo?

Como siempre, espero vuestros comentarios, ideas y sugerencias en la sección de comentarios.

Alejandro Pérez, PMP, PMI ACP

PMP/CAPM, Project Management

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PMP/CAPM, Project Management

¿Es un ERROR promocionar un perfil técnico a un puesto de gestión?

En el artículo de hoy me gustaría hablaros de aquellas capacidades que muchas veces se presuponen en los directores de proyecto, pero que no siempre se dan.

Un error muy común en las organizaciones es promocionar a perfiles técnicos que llevan años en la empresa a posiciones de gestión (sin realizar las valoraciones oportunas).

Que alguien sea un excelente técnico no implica que tenga que ser un excelente gestor.

Esto se conoce como “efecto halo” término acuñado en 1920 por el psicólogo Edward L. Thorndike y consiste en la realización de una generalización errónea a partir de una sola característica o cualidad de un objeto o de una persona.

Es decir, realizamos un juicio previo a partir del cual generalizamos el resto de características.

Desde mi punto de vista, para promocionar a alguien a un puesto de gestión de proyectos en el cuál se supone que ha de dedicar una importante parte del tiempo a gestionar la información y comunicar, creo que es MUY necesario contrastar las capacidades de este perfil para el rol en particular.

Es un grave error promocionar a alguien a un puesto de gestión, simplemente por que lleva “x” años en un puesto más técnico o por cuestiones salariales.

Se debería analizar la idoneidad del perfil para el puesto a cubrir, desde un punto de vista no únicamente “técnico” (como podría ser el análisis de su formación/certificaciones) sino también “humano”, es decir preguntarse si el perfil tiene las “soft skills” necesarias para la gestión de personas, la resolución de conflictos, la gestión de las comunicaciones, etc

El no realizar correctamente este análisis y promocionar en base a “meritocracia” de su puesto actual o “a dedo” por algún gerente, provocará más problemas que ventajas para la organización.

Dicho esto, paso a comentaros los aspectos esenciales o competencias básicas que todo Gestor de Proyectos que se precie debería trabajar y potenciar:

  • Ser un buen comunicador
  • Trabajar la gestión de emociones propias y de los demás (Inteligencia Emocional)
  • Capacidad de síntesis y análisis de problemas
  • Capacidad de negociación y resolución de conflictos
  • Ser ético e integro
  • Ser capaz de adaptar el estilo de liderazgo en base a la situación y el contexto (Liderazgo Situacional)

Estas son las habilidades que desde mi punto de vista se deberían buscar en un buen gestor de proyectos y se deberían reforzar a lo largo de su trayectoria profesional.

¿Me he olvidado alguna importante? ¿Qué otras capacidades tipo “soft skills” destacarías como principales para un buen gestor de proyectos?

Espero como siempre tus ideas y aportaciones en la sección de comentarios.

Alejandro Pérez, PMP, PMI ACP

PMP/CAPM, Project Management

3 Certificaciones Agile con alta demanda en el mercado laboral

En el artículo de hoy, me gustaría hablarte sobre 3 certificaciones Agile con alta demanda en el mercado.

Como ya sabrás las prácticas ágiles están en auge, cada vez son más las empresas que adoptan esta filosofía de trabajo y los diferentes frameworks asociados a la misma, tales como Scrum, Kanban, etc

Por ello, reforzar tus conocimientos en este área, potenciando de esta manera tu CV es una muy buena idea.

A continuación te explico todo lo que tienes que saber sobre las 3 Certificaciones Agile más solicitadas actualmente:

PMI ACP – Agile Certified Practitioner

Esta es desde mi punto de vista la certificación Agile más completa actualmente en el mercado por varias razones:

  • Se exige experiencia habiendo participado en entornos donde se hayan aplicado prácticas Agile
  • Es una certificación muy completa, donde se trabajan los conceptos subyacentes de la agilidad, y los diferentes frameworks de trabajo: Scrum, Kanban, XP, DSDM, etc
  • Es una certificación del PMI, con el prestigio que esto conlleva (requiere un examen presencial, en un entorno controlado, etc)

En EEUU es ya la certificación del PMI con más rápido crecimiento, y en España se solicita cada vez más a nivel de empresa.

Professional Scrum Master (Scrum.org)

Esta certificación es quizás la más conocida, y está enfocada sobretodo en el framework de trabajo Scrum.

Ideal para aquellos que trabajáis actualmente o aspiráis a ser Scrum Masters, Product Owners o directamente trabajar en un equipo donde se aplique Scrum.

Esta certificación tiene la siguientes ventajas:

  • Está acreditada por Scrum.org (fundada por Ken Schwaber  uno de los creadores de Scrum)
  • Es ampliamente reconocida y muy demandada a nivel de mercado laboral
  • Tiene la facilidad de poder realizarse cómodamente desde tu casa y un coste de 150$, sin necesidad de acreditar experiencia o formaciones oficiales previas al examen.

CSM – Certified Scrum Master (Scrum Alliance)

Esta certificación también está ampliamente reconocida al igual que la anterior, siendo creada por uno de los creadores de Scrum.

Esta certificación requiere realizar una formación previa de 16h con un instructor oficial certificado (Certified Scrum Trainer), por lo tanto tiene un coste sensiblemente superior a la anterior.

Mi recomendación:

Yo suelo aconsejar a mis alumnos obtener al menos 2 certificaciones ágiles, para tener más posibilidades en los filtros y procesos de selección laboral.

Dado que la certificación PMI ACP es muy completa y parte de la misma (casi un 40%) trata sobre temas de Scrum, tiene todo el sentido intentar optar a la vez a una certificación de Scrum oficial.

Con este objetivo en mente he diseñado un Curso Online, que te permitirá superar en tan solo 4 semanas con 1h de dedicación diaria tanto el PMI ACP como el Professional Scrum Master I.

Este curso incluye todo lo necesario para poder preparar eficazmente ambas certificaciones (incluidos simuladores de exámenes), además de ofrecer 21 PDUs para aquellos que estéis certificados como PMPs y necesitéis mantener la certificación.

Podéis ver información más detallada del curso, requisitos, costes aquí:

Curso Online Agile PMI ACP + ScrumMaster